
Ser más que un bolsillo de manos comiéndose las pelusas del género,
convertirme en el hilo del sastre para dejarme de viajes,
tratarlo como agujas sin resortes y lanas sin revólver,
como revolver el incienso muerto de las velas en la mañana madrugada
y jugar con las espadas sin pesuñas, meterse en el zapato ajeno
mirar como él descubre, maravillarse con se destacó ayer,
jugar de nuevo con espadas para morder las cuerdas y ponerse las alas...
no sabré si volveré
no sabré si volveré